Alimentos naturales: polémica en EE.UU.

Esta noticia aparecida en La Voz del Interior de Córdoba, refleja que también en países desarrollados queda al desnudo la dificultad para determinar, de qué estamos hablando cuando hablamos de alimentos naturales. La expresión es generalmente muy mal empleada y dada la búsqueda del consumidor por mejores opciones alimentarias, las industrias buscan camuflarse bajo rótulos que generen confianza y ventas. Obviamente que definir como “natural” a un alimento será siempre una cuestión opinable y controversial. En nuestra óptica (el tema se desarrolla extensamente en Nutrición Depurativa) prevalece el concepto de alimento fisiológico. Esto implica hablar de alimentos para los cuales está adaptado naturalmente nuestro sistema digestivo originario. Y dada nuestra estrecha similitud genética y evolutiva con el chimpancé (compartimos el 99% del mapa genómico), es “natural” pensar en semillas, frutas y vegetales (todo en crudo) como alimentos fisiológicos ancestrales. Por supuesto que los humanos hemos tenido que adaptarnos, por necesidad y supervivencia, a la carne y a la cocción. Y ahora, casi por “obligación”, debemos convivir con alimentos industrializados y artificializados. Pero no debemos olvidar nunca que “adaptación” y “supervivencia” no significa “normalidad”. Sino, los sobrevivientes de la tragedia de Los Andes seguirían comiendo humanos!!!


Sectores relacionados con la alimentación de los Estados Unidos están envueltos en una controversia sobre qué productos deben considerarse alimentos naturales.

La polémica ha provocado peleas entre los mayores productores de pollo, azúcar y maíz. Y los legisladores se han unido también a la disputa, que ya incluye peticiones contrapuestas y al menos una demanda.

En tanto, los reguladores del gobierno en materia alimentaria no saben a ciencia cierta qué hacer.

La pregunta, a simple vista, es sencilla: ¿Cuándo pueden los productos alimentarios, desde una pechuga de pollo hasta las gaseosas, ser considerados “naturales”?

Pero de esta pregunta se derivan otras más complejas.

– ¿Resulta adecuado engordar con agua salada los pollos?

– ¿Es “natural” el lactato de sodio usado como saborizante y conservador en muchos cortes de carne?

– ¿Qué hay con el jarabe de alta fructuosa de maíz que endulza las gaseosas?

Las empresas se juegan la posibilidad de aumentar su participación en el mercado de alimentos “naturales”, que genera unos 13 mil millones de dólares anuales.

La Dirección de Alimentos y Medicamentos (FDA) permite que los alimentos sean etiquetados como naturales si esa afirmación es verdadera, no engañosa, y si el producto no contiene colorantes o saborizantes artificiales o sustancias sintéticas.

Fuente: La Voz del Interior, 2 de diciembre de 2007